HIJO DE LA LUCHA

Niños luchadores de Ocotlán

Dentro de la cultura mexicana, el espectáculo de la lucha libre, el show de ver una perfecta actuación de lucha con acrobacias, golpes, llaves y saltos desde la tercera cuerda, con máscaras y disfraces, siempre con un público emotivo, familiar, que bebe refresco y cerveza, come frituras y está cerca de la acción, todo en una arena, se ha convertido en lo tradicional de una tarde de domingo en todo México por más de un siglo. 
Para este deporte se necesitan luchadores con un excelente alias, vestuario, figura y un gran estilo para caer en el ring. Se necesita, por lo menos en los eventos del Consejo Mexicano Mundial de Lucha Libre (CMLL)  y la Asistencia Asesoría y Administración (AAA), de un hombre o mujer con la suficiente edad para ser luchador profesional. Pero la lucha no es solo de adultos, sino también participan grupos menores de 15 años, niños y jóvenes, que en equipo o solitarios presentan un espectáculo sensacional.


En el municipio de Ocotlán, Jalisco, existe un grupo  de pequeños luchadores que entrenan y luchan en la arena Luis Verdia, que se encuentra precisamente en la calle Luis Verdia y Manuel Matinés en la colonia Mascota. La escuela de lucha se llama Unión y tiene más de 12 niños asistiendo constantemente donde participa en el espectáculo del domingo, siempre apareciendo antes de los luchadores adultos profesionales. 
El más chico del grupo tiene siete años y mide menos de un metro. Entre ellos hay una chica de once años y el más grande llega a los 13 o 15 años. Mario César Méndez de 25 años es el entrenador de este grupo de pequeños, lleva más de un año entrenando. El entrenamiento es de martes a jueves dos horas al día. Para el entrenador, este grupo de niños, ha sido el más constante y comprometido, no han faltado al entrenamiento y están presentes en todos las presentaciones. Todo el equipo sueña en llegar a las grandes ligas, a la arena de la Ciudad de México, al CMLL, y claro, convertirse en una gran estrella de la lucha, poder compararse con los mejores.


El público, como en toda arena o coliseo, es de ambiente familiar. La tarde del domingo en la arena Luis Verdia, asisten más de 80 personas, entre ellas, familias completas, niños y viejos. Lo que vuelve de esta arena algo especial, es que cuando el show de niños luchadores aparece, todo el público grita y la cantidad de niños que asisten es poco menos de la mitad, es decir, el espectáculo de los infantes es el más divertido de todos. 


Para este blog hay fotografías, vídeos y entrevistas. Donde cada pequeño luchador nos cuentan  su sentimiento, el significado de su máscara su inspiración y sus acrobacias y movimientos. 

La lucha libre mexicana es la versión de la lucha libre profesional que se practica en México, caracterizada por su estilo de llaveo a ras de lona y aéreo. Se evoca el término "mexicana" por las diferencias en la técnica luchística, acrobacias, reglas y folklor propio del país que le da una característica de autenticidad con respecto hacia la lucha de otros países.

Dentro de la lucha libre ocotlense se integra un grupo de niños que comienzan su carrera luchistica, para esto el apoyo de los luchadores más grandes es indispensable en el desarrollo y crecimiento técnico de ellos.

Por su parte los familiares de cada uno hace lo correspondiente para apoyar a los niños, dentro de estos entrenamientos en la arena Verdia se puede observar una disciplina fuera de lo común o esperado, puesto que para este deporte la técnica y el orden son elementales para el desarrollo integral, esto dado que es un deporte de contacto en el que se ha llegado a causar lesiones de gravedad.

Mtra. Amaranta Marcela Guerrero - Psicóloga y Coordinadora de la carrera en Psicología en el CUCiénega, habla sobre los niños dentro de la lucha libre

Por:

Jessica Ivonne Reynoso Chavarin

Presentación sonora y fotografía

Francisco Fabián Rosales Macías

Texto y fotografía 

Martha Karina Fuerte Díaz

Texto

Mathieu Baijard

Edición de video y fotografía

Noel Magallón Hernández

Fotografía y texto

Christian Espinoza Cazarez

Diagramación y diseño web

¿Y cuánto cuesta ser un luchador no profesional?

Ocotlán es un municipio del estado de Jalisco considerado como la capital del mueble dado a la gran producción que se genera, cuenta con una población de 164,256 habitantes y en este lugar la lucha libre se manifiesta como una opción de recreación para todas las edades ya que no es bien remunerado en luchadores que no pelean profesionalmente. Según El Universal que realizó una investigación sobre el salario de los luchadores profesionales en México resultó que muchas veces arriesgan su vida en el cuadrilátero por la cantidad en promedio de $5,000 a $25,000 pesos máximo, mientras que las empresas que promueven a los enmascarados se quedan con el 50 o hasta el 70% del salario. Esto quiere decir que las personas que practican la lucha libre se tienen que dedicar a otros empleos que sustenten tanto su deporte como sus vidas.

El abuso o la pasión dentro de este deporte es un tema difícil de tratar, pues como hay luchadores a los cuales les va mejor (como los que pelean profesionalmente), También existen luchadores que se mueven por mera pasión “por cada lucha nos dan 500 pesos casi siempre, aunque por cada lucha pagan más o menos 2,000 al que nos maneja y 500 pesos realmente no es nada a comparación de todo lo que gastamos en las idas a otros lugares a pelear, el hospedaje, la comida o los trajes”, comenta el luchador originario de Ocotlán, Horrible de oro (nombre anónimo).

Por otro lado el costo de los vestuarios de cada luchador siempre es variado, pues mientras algunos usan solamente una malla de licra adornada con elementos que aluden a su nombre, hay quienes se presentan con galas; pueden portar máscara, puños, mallas y botas, en ocasiones hasta capas al mero estilo del legendario Santo y estos trajes tienen un costo entre los 1500 pesos mínimo, la mayoría de los luchadores que en Ocotlán habitan deciden hacer sus pedidos a Guadalajara, Jalisco. Puesto que los diseños  son más variados, además de que en Ocotlán no hay quien se dedique a elaborar trajes de luchadores profesionalmente.

También es importante resaltar que la lucha libre es un deporte de contacto, esto implica que no se puede estar seguro de que en una función e incluso en el entrenamiento se puedan lesionar, pero lo trascendente de esto es que los luchadores tienen que seguir dando funciones una tras otra, muchas veces en la misma semana y esto no les permite recuperarse del todo de una lesión. Aparte de que los gastos médicos para atenderse las lesiones también corren por su propia cuenta “Si alguien se lesiona, lo que hacemos nosotros es que entre todos nos cooperamos para pagar al doctor y los medicamentos y así no se le haga pesado al compañero cubrir ese gasto que no estaba contemplado”. Comenta Mario César Méndez entrenador en el gimnasio de lucha libre “arena Verdía” en Ocotlán.

 

Cada domingo en la calle Luis Verdía, entre Manuel Martínez y Honorato Barrera en la colonia Mascota de Ocotlán, se exhibe a las 8:30 de la tarde una función de lucha libre en el mismo gimnasio que entrenan entre semana los luchadores. No existe un dueño como tal del lugar porque todos los que entrenan ahí pertenecen a un grupo y este grupo se dedica junto con sus familias a vender frituras y líquidos en las funciones de lucha para obtener dinero y aportarlo al gimnasio para los gastos de mantenimiento pues  al ser un lugar de usos comunes y no depender de patrocinios estos gastos hacen que quienes lo utilizan cooperen, igualmente que se cuenta con una cuota para presenciar el espectáculo de 10 y 20 pesos por persona.

Estas son algunas de las razones por las que el luchador independiente en Ocotlán y el resto de México crean conciencia de los amplios gastos, pues cada uno de los luchadores que pelean dentro de las arenas cubren sus necesidades de traslados, lesiones, vestuario y todo lo que requieren para dar el espectáculo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Es mi vida”…

Juan Antonio Valentín Cervín  practica el deporte de la lucha libre por pasión, pero además tiene un negocio en el que realiza su familia junto con él, juguetes de madera desde hace 8 años, estos juguetes son distintos tipos de rines artesanales, que son la venta fuerte y como extra elaboran cunas del tamaño de un muñeco, El artesano y luchador comenta:

“Hay veces en las que voy a pelear de a gratis, unas veces solo nos dan para la gasolina y nos vamos de a muchos. Pero no importa porque lo mío es vender mis rines. Porque esto es una tradición y no le voy a perder porque esto siempre se vende, a donde valla llaman mucho la atención”

 

Dentro del taller de estos se encuentran materias primas como maderas, lonas, cartones, ligas, elásticos y cintas de colores, pinturas y calcomanías con nombres de luchadores o grupos de luchadores. La mayoría de estos materiales son elementos reciclados a excepción de los luchadores que se integran en el ring y las luces led.  “todo esto es reciclado, yo le pago en 20 pesos los polines a un señor, y tengo lonas publicitarias que obtengo de las que pegan en las calles, también carteles de bailes, madera. Pero la mayoría es reciclado” dice Juan Valentín,  a lo largo de su experiencia como artesano ha  llegado a realizar aproximadamente arriba de 5 mil rines.

El artesano Juan Valentín se las ingenia para conseguir las piezas que él no fabrica en el menor costo como los luchadores, las luces led, los elásticos, cintillas y pinturas, “Yo voy a cómpralos a la Ciudad de México, porque ahí está más barato todo que si lo comprara aquí en Ocotlán o en Guadalajara. Voy a Tepito y cada vez que voy ahí regreso con una nueva idea para mejorar mis rines”.

Como ya fue mencionado Juan Valentín hace equipo junto con otros tres integrantes de su familia para trabajar en estos juguetes; su esposa y dos hijos. Que entre los cuatro se encargan de funciones distintas, mientras su hijo corta las maderas Juan Valentín arma y ensambla los rines, su esposa los pinta y pone los resortes que simulan las cuerdas del ring y su hija se encarga de la decoración, que generalmente hace de cada diseño algo diferente.

Cada ring cambia de precio dependiendo el lugar donde los vendan y el tamaño del ring, oscilan desde los 30 hasta los 120 pesos, aunque elaboran un ring de gran tamaño del que su precio no baja de los 200 pesos. Esta actividad les absorbe la mayor parte del tiempo de sus días, sin embargo la esposa de Juan Valentín cree: “No nos damos abasto porque aquí nunca hay una temporada baja, pero no nos gustaría contratar ayudantes porque esto es algo de nosotros y no queremos que otras personas se enseñen a hacer estos tipos de rines que son todo para nosotros, además de que cada quien ya sabe lo que le toca hacer y hacemos un buen equipo”. 

Por medio de un programa de gobierno del estado de Jalisco “Fomento al autoempleo” recibieron 50 mil pesos  y de esta manera pudieron apropiarse de maquinaria para hacer sus actividades más sencillas y poder hacer crecer su taller, ya que antes de este apoyo todo lo elaboraban manualmente y era más tardada la fabricación de los juguetes, también decidieron adaptar el taller en su casa, ya que de esta forma no pierden tiempo en trasladarse a otro lugar.

 

En la actualidad pueden llegar a producir 20 rines en 5 o 6 días mezclándolo con sus actividades diarias, pero si solo se dedican a crear rines en un día pueden sacar los 20 “sinceramente yo me veo viejito haciendo rines, se me va el tiempo y me relaja tanto que todos mis problemas se me olvidan, yo me puedo pasar todo el día sin noción del tiempo aquí en mi taller, es más cuando me pongo a luchar o a trabajar yo siento que estoy volando” comenta Juan Valentín.   

Por otro lado el luchador Horrible de oro, se dedica a la venta de máscaras, un elemento representativo dentro de la lucha libre y del país mexicano, comenta que este accesorio se vende a  las afueras de las arenas en las que se presenta y que sin duda una de las oportunidades de crecimiento para obtener recursos económicos más claras que él ha vivido, “pues siempre me llevo unas máscaras a donde lucho, también le quiero entrar para hacer las de mis compañeros, hacerles todo el traje, pero no cuento con la maquinaria necesaria, es muy cara, pero en eso estoy trabajando”.

Cada máscara que vende puede tener un precio de 40 pesos la más barata pasando por los 80, 150 y se puede llegar hasta los 500 pesos, dependiendo del diseño y elementos que la adornan.

Sin duda un deporte en el que se debe de tener consciencia al momento que se decide pertenecer para tomar las decisiones pertinentes en cuestiones de costear gastos de vestuario, traslados y salud, hasta cuotas para apoyar a tu gimnasio.

En el municipio de Ocotlán, es un deporte que poco a poco va en crecimiento y que el paso de los años no debilita, un deporte que vive en la cultura mexicana.

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